Una fachada deja pasar agua cuando tiene fisuras, juntas abiertas, encuentros mal resueltos con ventanas o un revestimiento que ya no protege. Por dentro se ve como manchas que aparecen o crecen después de llover, casi siempre en las paredes que dan al exterior. La fachada suele ser un elemento común del edificio, así que arreglarla acostumbra a pasar por la comunidad.
Cuéntanos tu caso y, si tenemos cobertura en tu zona, derivamos tu solicitud a una empresa colaboradora especializada en humedades, que es quien lo revisa y te hace la propuesta.