Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- En qué estancias y en qué puntos sale (rincones, techo, ventanas, detrás de muebles).
- Si vuelve cada invierno y cuánto tarda en reaparecer después de limpiar o pintar.
- Si hay extractor en el baño y campana con salida al exterior.
- Si se han cambiado las ventanas o la calefacción hace poco.
- Si eres el propietario o vives de alquiler.
Qué es el moho de las paredes
Son hongos microscópicos que crecen sobre una superficie cuando encuentran lo que necesitan: algo de lo que alimentarse —la pintura, el papel, el polvo, el yeso— y humedad de forma continuada. Se ven como puntos negros, grises o verdosos que acaban formando manchas. Sin humedad no crecen, y por eso el moho es siempre un síntoma: dice que esa parte de la pared pasa mucho tiempo mojada.
El documento de apoyo del Código Técnico sobre condensaciones (DA DB-HE/2) lo recoge así: llama «humedad superficial crítica» a la humedad relativa de la superficie «que conduce a un deterioro de la misma, en particular a la formación de moho», y toma como límite de comprobación el 80 % de humedad relativa media mensual sobre el cerramiento.
Por qué sale: casi siempre, condensación
La causa más habitual es la condensación: el vapor de la ducha, de la cocina, de la ropa tendida y de la respiración se convierte en agua al tocar las superficies más frías de la casa. Por eso el moho tiene sitios preferidos:
- las esquinas y los rincones de las paredes que dan al exterior;
- el encuentro de la pared con el techo;
- el contorno de las ventanas y las cajas de persiana;
- detrás de armarios, cabeceros y sofás pegados a un muro frío;
- los techos de baños y cocinas sin extracción.
También puede salir sobre una pared mojada por otro motivo —una filtración o agua que sube del terreno—, pero entonces suele ir acompañado de cercos, de pintura abombada o de salitre, y no entiende de estaciones.
Cuándo basta con limpiar y cuándo no
Hay dos situaciones muy distintas, y conviene saber en cuál estás:
- Una mancha puntual: pequeña, reciente, en un baño o detrás de un mueble, que sale una vez. Se limpia, se ventila mejor y se separa el mueble de la pared. Cómo hacerlo está en cómo quitar el moho de la pared.
- Moho que vuelve: reaparece cada invierno en los mismos sitios, se extiende a varias estancias o sale a los pocos meses de pintar. Aquí limpiar es mantenimiento, no solución: la pared sigue mojándose.
La segunda es la que tiene sentido que revise una empresa. La primera no necesita a nadie.
Cómo evitar que vuelva
- Sacar el vapor donde se produce: extractor en el baño, campana que expulse al exterior, puerta cerrada al ducharse y al cocinar.
- Renovar el aire a diario: unos minutos con las ventanas abiertas del todo, mejor que horas con una rendija.
- No tender dentro si hay alternativa; si no la hay, en una estancia ventilada y con la puerta cerrada.
- Dejar respirar las paredes frías: muebles separados unos centímetros, armarios que no se llenen hasta el fondo.
- Temperatura estable: una casa que se enfría mucho tiene las paredes frías cuando el aire ya está caliente y húmedo.
Si con todo esto sigue saliendo, lo que falla no es el uso sino la casa: le falta ventilación o le sobran superficies frías. Las soluciones de fondo — ventilación mecánica, aislamiento, corrección de puentes térmicos— están explicadas en la página de condensación.
Lo que no arregla el moho
- La pintura antimoho por sí sola. Retrasa que la mancha se vea; la pared se sigue mojando igual.
- Pintar encima sin limpiar. El moho sigue debajo y atraviesa la pintura nueva.
- Un tratamiento contra la capilaridad cuando lo que hay es condensación. Son problemas distintos con soluciones distintas: antes de aceptar un presupuesto, que te expliquen qué tipo de humedad han encontrado y cómo lo saben.
Qué mirar antes de pedir que lo revisen
El autodiagnóstico te orienta con tres preguntas. Para la empresa que lo revise, lo que más ayuda es saber dónde sale exactamente, desde cuándo, si desaparece en verano y si coincidió con algún cambio en la casa: ventanas nuevas, una caldera distinta, una habitación que antes no se usaba.