Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- En qué estancias sale el moho y en qué puntos (rincones, techo, ventanas, detrás de muebles).
- Desde cuándo y si coincidió con un cambio de ventanas o de calefacción.
- Si los baños y la cocina tienen extracción al exterior.
- Qué orientación tienen las paredes afectadas y si dan a la calle o a un patio.
- Cuántas personas viven en la casa y si se tiende dentro.
Qué es la humedad por condensación
El aire de una casa lleva vapor de agua: el de la ducha, el de las ollas, el de la ropa tendida y el que producimos al respirar. El aire caliente admite mucho vapor; el frío, poco. Cuando ese aire cargado toca una superficie fría —un cristal, una esquina que da al exterior, un techo mal aislado—, se enfría y suelta el agua que ya no puede llevar. Es lo mismo que pasa en un vaso recién sacado de la nevera.
La normativa de edificación lo trata como un riesgo que hay que limitar. El documento de apoyo del Código Técnico sobre condensaciones (DA DB-HE/2) lo comprueba para el mes de enero y usa como criterio que la humedad relativa sobre la superficie del cerramiento no pase, de media mensual, del 80 %; por encima sitúa el riesgo de formación de moho. Dicho en llano: lo que cuenta no es solo cuánta humedad hay en el aire, sino lo fría que está la pared.
Cómo se reconoce
- Aparece en los meses fríos y mejora o desaparece en verano.
- Sale donde la pared está más fría: esquinas y rincones que dan al exterior, encuentros de pared y techo, contorno de las ventanas, detrás de armarios y cabeceros pegados a un muro de fachada.
- Moja los cristales por dentro, sobre todo por la mañana.
- Trae moho: puntos negros o verdosos que se extienden en manchas, no un cerco de agua con sales.
- Depende del uso de la casa: empeora en dormitorios cerrados, baños sin extracción y cocinas sin campana que saque al exterior.
Condensación o humedad que viene de fuera: cómo distinguirlas
Es la duda más repetida, y tiene sentido porque las soluciones no se parecen en nada. Tres preguntas ayudan a separarlas:
- ¿Cuándo sale? Si va con el frío y con el uso de la casa, apunta a condensación. Si aparece o empeora después de llover, a una filtración. Si está igual todo el año, a la capilaridad.
- ¿Dónde sale? La condensación prefiere las partes altas y los rincones; la capilaridad, el arranque de la pared.
- ¿Qué deja? La condensación deja moho superficial; el agua que atraviesa un muro deja cercos y sales.
En casas antiguas es frecuente que convivan dos tipos, y por eso el autodiagnóstico a veces no señala ninguno.
Por qué vuelve cada invierno
Porque limpiar el moho no cambia ninguna de las dos cosas que lo producen: el vapor que se genera dentro y la temperatura de la pared. Las causas de fondo suelen ser una o varias de estas:
- Poca renovación de aire. Las viviendas actuales deben tener un sistema general de ventilación, con entrada de aire en dormitorios y salas y extracción en cocinas y baños (CTE DB-HS, sección HS 3, apartado 3.1.1). Muchas viviendas anteriores no lo tienen, y al cambiar unas ventanas viejas por otras herméticas desaparece la ventilación que entraba por las rendijas.
- Superficies frías: muros sin aislamiento y puentes térmicos (pilares, frentes de forjado, cajas de persiana) donde la pared está varios grados por debajo del resto.
- Mucho vapor: tender dentro, cocinar sin extracción, duchas largas con la puerta abierta, estufas de combustión sin salida de humos.
- Calefacción irregular: una casa que se enfría mucho entre encendidos tiene las paredes frías cuando el aire ya se ha calentado.
Qué puedes hacer tú y qué soluciones se suelen proponer
Hay una parte que depende del uso y no cuesta dinero: ventilar a diario unos minutos con las ventanas abiertas del todo, usar la campana y el extractor del baño, no tender dentro si se puede evitar, separar los muebles unos centímetros de las paredes de fachada y mantener una temperatura estable. Si con eso se resuelve, no hace falta más.
Cuando el moho vuelve a pesar de todo, lo que se suele proponer es:
- Ventilación mecánica: un equipo que renueva el aire de forma continua, con o sin recuperación de calor.
- Aislar el muro o corregir el puente térmico donde condensa, por dentro o por fuera, para que la superficie deje de estar fría.
- Extracción en baño y cocina que saque de verdad al exterior.
- Deshumidificador: baja la humedad del aire mientras está encendido; alivia, pero no cambia la causa.
Una pintura antimoho retrasa la mancha; no evita que la pared siga mojándose. Lo contamos en cuándo sirve una pintura antihumedad.
Qué mueve el precio
- La solución: no cuesta lo mismo un extractor que un sistema de ventilación para toda la vivienda o que aislar una fachada.
- El tamaño y la distribución de la vivienda y por dónde pueden pasar los conductos.
- Si hay que aislar, cuántos metros, por dentro o por fuera, y si la fachada es de la comunidad.
- Los acabados: sanear y pintar lo que el moho ha estropeado.
La cifra sale de la propuesta de la empresa que lo revisa; aquí no la damos.