Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- Metros y número de estancias de la vivienda.
- Cuántos baños hay y si son interiores.
- Si hay falso techo en pasillo o baños.
- Si es un piso o una casa, y en qué planta.
- Dónde sale el moho y desde cuándo.
Qué es la ventilación mecánica
Es un sistema que mueve el aire de la vivienda con uno o varios ventiladores, de forma permanente y a caudal bajo, en lugar de depender de que alguien abra las ventanas. Se conoce por sus siglas, VMC: ventilación mecánica controlada.
No es un invento contra las humedades, sino la forma normal de ventilar una casa actual. El Código Técnico establece que las viviendas deben tener un sistema general de ventilación, híbrida o mecánica, en el que el aire circule de los locales secos a los húmedos: entra por dormitorios, comedor y sala de estar, y se extrae por cocinas, baños y aseos (DB-HS, sección HS 3, apartado 3.1.1). Lo que ocurre es que muchas viviendas anteriores no lo tienen, y por eso se propone como remedio contra la condensación.
Los tipos que te pueden proponer
- Simple flujo. Un extractor central saca aire por los baños y la cocina, y el aire nuevo entra por rejillas o aireadores en las ventanas de las estancias secas. Es el más sencillo. El aire que entra viene a la temperatura de la calle.
- Simple flujo higrorregulable. Igual, pero las bocas se abren más o menos según la humedad de cada estancia.
- Doble flujo con recuperación de calor. Un equipo extrae e impulsa aire por dos redes de conductos y, en un intercambiador, el aire que sale cede su calor al que entra. Ventila sin enfriar la casa. Necesita espacio para el equipo y para los conductos.
- Insuflación. Un equipo introduce aire filtrado desde un punto central y pone la vivienda en ligera sobrepresión, de modo que el aire húmedo sale por las rendijas y las rejillas. Es el que más ofrecen las empresas de humedades, porque se instala sin conductos.
Cuándo se propone
Cuando la condensación y el moho vuelven cada invierno aunque se ventile a mano, porque el vapor que se produce dentro no tiene por dónde salir. Es el caso típico de un piso al que se le han cambiado las ventanas por otras herméticas, de una vivienda con baños interiores sin extracción, o de una casa con mucha ocupación para su tamaño.
Sus límites
- No aísla. Si la pared está muy fría —un puente térmico, una fachada sin aislamiento—, puede seguir condensando en ese punto aunque el aire esté más seco.
- No actúa sobre el agua que viene de fuera. No resuelve una capilaridad ni una filtración; como mucho ayuda a que el muro evapore.
- Hay que dejarla funcionar. Es continua; apagada, la casa vuelve a lo de antes.
- Tiene mantenimiento: filtros que cambiar y bocas que limpiar.
- El simple flujo y la insuflación meten aire sin calentar, y eso se nota en la calefacción; el doble flujo lo evita a cambio de más obra.
Qué preguntar antes de aceptar un presupuesto
- Cómo se ha comprobado que el problema es condensación y no otra humedad.
- Qué tipo de sistema es y por qué ese y no otro.
- Por dónde entra el aire y por dónde sale en cada estancia.
- Cuánto ruido hace el equipo y dónde se coloca.
- Qué mantenimiento necesita y cada cuánto se cambian los filtros.
- Si hay alguna pared que vaya a necesitar además aislamiento.
Qué mueve el precio
- El tipo de sistema: un equipo de insuflación no es una instalación de doble flujo.
- El tamaño y la distribución de la vivienda.
- Los conductos: si hay falso techo por donde pasarlos o hay que hacerlo.
- Las salidas al exterior que haya que abrir.
La cifra sale de la propuesta de la empresa que lo revisa; aquí no la damos.