Qué datos preparar antes de pedir presupuesto
- Qué paredes son: de fachada, interiores, medianeras o enterradas.
- A qué altura está la humedad y cuántos metros ocupa.
- Si hay sales, moho o pintura abombada.
- Cuándo empeora: lluvia, frío o siempre igual.
- Qué se ha hecho ya y cuánto ha durado.
Los tres caminos del agua hasta una pared
A una pared el agua le llega desde abajo, desde el otro lado o desde el aire de la habitación. No hay más, y cada camino tiene nombre:
- Desde abajo: el agua del terreno sube por los poros del muro. Es la capilaridad.
- Desde el otro lado: lluvia que atraviesa una fachada, o agua del terreno contra un muro enterrado. Es la filtración.
- Desde el aire: el vapor de la casa se vuelve agua sobre la pared fría. Es la condensación.
Queda un cuarto caso, que no es de humedades sino de fontanería: una tubería empotrada que pierde.
Cómo distinguirlos mirando la pared
- La altura. Una franja que arranca del suelo y se queda en la parte baja apunta al terreno. Manchas arriba, en esquinas y junto al techo, a la condensación. Una mancha a media altura con un foco claro, a una filtración o a una tubería.
- Qué pared es. Si es un tabique interior de un piso alto, el terreno y la lluvia quedan descartados. Si da al exterior, entran en juego la lluvia y el frío. Si es de planta baja o está enterrada, el terreno.
- Lo que deja. Sales blancas y revoco que se deshace: agua que recorre el muro. Puntos de moho sin cerco: condensación.
- El calendario. Con la lluvia, filtración; con el frío, condensación; todo el año, capilaridad; de golpe, una fuga.
- El tacto. Una pared que condensa está fría y mojada por fuera; una con agua dentro puede estar seca al tacto y tener el revoco blando.
El autodiagnóstico hace este mismo recorrido en tres preguntas. Es una orientación; el diagnóstico lo hace una empresa con un medidor de humedad y mirando el edificio.
Qué solución corresponde a cada causa
- Capilaridad: una barrera en la base del muro (inyecciones, corte físico) o un sistema de electroósmosis, y después sanear el revoco.
- Filtración por fachada: reparar fisuras, juntas y revestimiento por fuera. Por dentro no hay nada que hacer hasta que eso esté.
- Filtración en muro enterrado: impermeabilizar y, si se puede, drenar.
- Condensación: menos vapor, más ventilación y una pared menos fría.
La solución de una no arregla otra. Es el error que más dinero cuesta: un tratamiento contra la capilaridad en una pared que condensa, o un aislamiento interior sobre un muro que recibe agua del terreno.
Por qué pintar, alicatar o poner un panel no funciona
Porque actúan sobre la cara que se ve, y el agua viene de otro sitio. Una pintura antihumedad, un zócalo de azulejo, un friso de PVC o una placa de yeso pegada al muro esconden la mancha y cierran la superficie por la que la pared evaporaba. El agua sigue llegando y sale por donde puede: más arriba, por la habitación de al lado o por detrás del panel, donde además no se ve. Cuando se levanta el revestimiento al cabo de unos años, el daño es mayor que antes.
Hay un caso en que una pintura sí ayuda, y lo explicamos en cuándo sirve una pintura antihumedad.
Qué mueve el precio
- El tipo de humedad: es lo que decide qué obra hay que hacer.
- Los metros de pared y su grosor.
- Por dónde se puede trabajar: por dentro, por fuera o desde la finca vecina.
- Los acabados: picar, rehacer el revoco, pintar, reponer rodapiés o muebles de obra.
- De quién es la pared: una fachada o un muro de carga suelen ser de la comunidad.
La cifra sale de la propuesta de la empresa que lo revisa; aquí no la damos.